Hace tiempo, en 1957 para ser exacto, los Laboratorios alemanes Grunenthal, presentaban en su mercado un producto aparentemente milagroso, nuevo y recién patentado, “Talidomida”, un medicamento que podía acabar con las nauseas
El producto fue prescrito a la población en general para aliviar el ya mencionado síntoma, tanto doctores públicos como los de praxis privada generaban sus recetas con el efectivo fármaco.
Pasado un tiempo hubo un incremento inusual en las condiciones en que los neonatos estaban siendo alumbrados, es decir, estaban empezando a aumentar los casos de bebes nacidos con deformidades en brazos y piernas, situación que preocupo a los institutos de salud de diversos países, pero no fue hasta 1963 que después de una larga investigación el origen fue descubierto.
Así como lo estás pensando, la Talidomida fue el problema, pero ¿Por qué?
Resulta que cuando las náuseas del embarazo eran insoportables para algunas mujeres, estas en búsqueda de algún remedio milagroso acudían a su médico quien les recetaba el fármaco en cuestión, ahora bien, no se trata de un error cometido adrede por los batas blancas.
Cuando Grunenthal lanzó al mercado la talidomida (dando concesión a otros laboratorios igual) no informo de los efectos secundarios y contraindicaciones del medicamento, y por si fuera poco, aun cuando países los demandaron y les solicitaron la indemnización a las víctimas, los laboratorios no hicieron el mas mínimo esfuerzo por retirar los medicamentos de las farmacias o de informar a quienes ya lo habían adquirido para “no dañar su imagen”, por lo que aun para 1967 aun había alumbramientos de niños con deformidad, aunque también se podría adjudicar parte de la culpa a los gobiernos de ese entonces, ya que pocos fueron los que dieron al menos un comunicado de prensa para alertar a la población.
Hoy todavía esos nacidos (con alrededor de 60 años) conviven en sociedad lidiando con las secuelas de la negligencia de laboratorios inescrupulosos y ¿Por qué no? De gobiernos despreocupados
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Imagen de Samuel
Sánchez, periodista de “El país”
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Escito por C. Garcia


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